capitulo 3: acciones sucias hacia un ser igual de sucio.
más años pasaron y todo quedó en el olvido, federico, como no le gustaba que le llamaran, ya había cumplido los 12 años de edad. su vida parecías estar resuelta y no quería volver a esos días de decepción que había experimentado.
como lo había previsto, sintió afecto por una niña llamada katia, a quien le declaró su amor, de una manera sencilla e inocente, aunque poco romántica. Sin embargo la pequeña accedió sin gran dificultad y hasta lo invitó a su próxima y muy cercana fiesta de cumpleaños. cedric felizmente accedió a asistir, ilusionado por la hermosa relación que estaba por sentir. pero se dio cuenta de que la vida no es tan simple como ocultar sus sentimientos y emociones.
llegó la fecha de la fiesta y fue con un gran oso de peluche para su amada cumpleañera. todo era muy tranquilo y lindo. la pequeña katia, le pidió que la acompañara a su habitación, ya que él nunca la había visitado y tenía muchas cosas que deseaba mostrarle.
una vez en ese cuarto, las cosas cambiaron, la pequeña no era tan inocente como cedric suponía, y ella deseaba perder algunos de sus valores con él. escupía palabras que en alǵun lugar aprendió que serían adecuadas para el momento, explicaba el deseo que desde que lo conoció había tenido y necesitaba satisfacer. pero él no tenía esos planes, por lo poco que sabía, sintió que era un valor increíblemente importante y al menos él no lo quería perder.
sus palabras apelaban a la compasión, pero los sucios deseos de la chica opacaban a la razón. el chico sabía que los hombres suelen ser más fuertes físicamente que las mujeres, al menos eso le habían dicho. no obstante, en ese momento se percató de que su propia fuerza física era ridículamente inferior a la de katia y estaba tan confundido y preocupado por la atemorizante situación que estaba viviendo, que se perdió en sus propios pensamientos, sabía que algo malo estaba ocurriendo y que patéticamente no lo había podido evitar, sabía que ya era imposible volver en el tiempo y que la relación no sería tan ensoñadora como había imaginado. se sintió como un estúpido al no desear lo que estaba pasando, se suponía que debía ser como un sueño hecho realidad para él. pero no lo era. ya nada valía la pena y si alguien se enterara, simplemente haría el ridículo. nadie lo comprendería así como ocurrió con sus deseos malditos reprimidos.
su propia existencia desde ese momento era tan repugnante como inconscientemente sabía que era. ese momento, solo era una confirmación.
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